Luciano Cáceres presenta “Paraíso”: un unipersonal sobre las segundas oportunidades

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El reconocido actor Luciano Cáceres llega con Paraíso, un desafiante unipersonal escrito por la española Inmaculada Alvear, en el que interpreta a dos personajes completamente diferentes: un empresario ambicioso y materialista y una mujer dominicana, negra, que por necesidad comenzó a ejercer la prostitución.

La obra nació luego del recorrido de Muerde, propuesta que le valió premios, reconocimiento y numerosas presentaciones. En la búsqueda de un nuevo desafío, Cáceres quiso alejarse de aquella historia de pueblo y adentrarse en una propuesta “bien urbana”, vinculada a la vida de ciudad.

En diálogo sobre la obra, el actor destacó que uno de los principales atractivos fue el desafío de construir “estos dos mundos en un único ser”. Pero Paraíso también propone una reflexión profunda sobre las segundas oportunidades, la identidad, los mandatos sociales y la posibilidad de volver a conectarse con aquello que realmente importa.

“Para mí es una obra que habla de las segundas oportunidades”, explica Cáceres, al referirse a la historia de un trasplante y a la posibilidad de recibir el corazón de alguien completamente diferente. Esa nueva oportunidad funciona como punto de partida para cuestionar la propia vida y aquello que muchas veces queda relegado por las exigencias y los mandatos externos.

Interpretar a un hombre y, al mismo tiempo, transmitir los sentimientos de una mujer representa uno de los grandes desafíos actorales de la propuesta. Cáceres sostiene que el teatro genera una cercanía muy potente con el espectador porque aquello que sucede sobre el escenario está vivo: hay un cuerpo, emociones, lágrimas, transpiración y sentimientos.

En ese juego entre actor y público aparece también la complicidad. “El espectador hace el mismo ejercicio”, señala, al explicar que quien se sienta en una butaca sabe que está frente a una ficción, pero igualmente se entrega a ese juego y comienza a compartirlo con quien está arriba del escenario.

Paraíso también pone en escena una mirada sobre las nuevas masculinidades. La historia presenta a un hombre extremo, expuesto permanentemente a la mirada ajena y condicionado por el “qué dirán”. A partir de esa situación, la obra plantea cómo el ruido del afuera puede influir incluso en las decisiones más personales.

Para Cáceres, cada nuevo personaje implica buscar límites diferentes. Después de tantos años de trayectoria, asegura que continúa eligiendo desafíos que le permitan exigirse como actor en lo vocal, lo físico y lo emocional, pero también en la responsabilidad que implica abordar determinados mensajes desde el escenario.

Y ese desafío no termina en Buenos Aires. Llevar sus obras a otras ciudades es, para el actor, una experiencia fundamental. Se define como un “actor de la legua” y destaca especialmente el contacto con los públicos y con los teatristas de cada lugar.

Después de cada función, intenta salir rápidamente al hall para encontrarse con quienes fueron a verlo, escuchar qué sintieron y conocer qué interpretación hicieron de la obra.

Finalmente, Cáceres espera que el público no se lleve solamente la historia de Juan Valero, sino una verdadera experiencia teatral.

“Me gustaría que más allá de conocer una historia, se lleve la sensación de una experiencia vivida”, sostiene.

Y agrega que su objetivo más ambicioso es que, después de ver Paraíso, el público tenga más ganas de volver al teatro.