El reconocido actor Luciano Cáceres se presenta este sábado 15 de agosto en el teatro Pedro Barbero con su unipersonal Paraíso, una puesta en escena que trata sobre las segundas oportunidades, en la adaptación de la obra escrita por la española Inmaculada Alvear, en el que interpreta a dos personajes completamente diferentes: un empresario ambicioso y materialista y una mujer dominicana, que por necesidad comenzó a ejercer la prostitución.

Previa a su presentación, compartimos una entrevista exclusiva donde brindó detalles de la obra, su gira con Paraíso y la actualidad teatral con estás nuevas propuestas y desafíos.
—¿Cuándo arrancaste con este unipersonal y Qué te atrajo de “Paraíso” para presentar esta propuesta?
Arranqué después de lo que fue Muerde y lo que sigue siendo, esta obra que me trajo muchos premios y éxito y viajes, que era rural y de pueblo, salí a la búsqueda de una obra de ciudad, bien de urbe. Mirando en los estrenos de la Dermaturgia Internacional, llegué a este estreno Madrid en el 23, nos pusimos en contacto con mis coproductores de 8 para conseguir los derechos de Inmaculada Alvear, autora española, y me atrajo el desafío, sobre todo personal, en poder construir estos dos mundos en un único ser, este empresario ambicioso, materialista, y esta mujer dominicana, negra, que por necesidad empezó a ejercer la prostitución.
¿Cómo definirías la obra para alguien que todavía no la vio?
Para mí es una obra que habla de las segundas oportunidades, un trasplante, recibir un corazón de alguien tan distinto y esa posibilidad, esa segunda oportunidad que tenés como para encauzar tu vida, para liberar lo que tenés dentro y que no le das espacio por todo lo que hay que cumplir, los mandatos exteriores, creo que habla de eso, es una obra que habla de eso, de las segundas oportunidades y de la necesidad de conectar con lo realmente importante.
En este unipersonal encarnas la piel de un hombre y los sentimientos de una mujer. ¿Cómo es meterse en ese papel y mostrarlo para que el público lo pueda interpretar?
El desafío es enorme. Creo que siempre hay algo que tiene el teatro, que está vivo, está presente, y eso genera en el espectador una cercanía muy potente, porque el que está en el escenario es otro, igual que vos. Que sufre, que siente, que tiene piel, que transpira, lágrimas, un cuerpo, y entonces eso genera una cercanía muy potente. Y un desafío y también una reconexión con el juego. Siempre se habla de que los actores jugamos como niños y creo que el espectador hace el mismo ejercicio. Se vuelve cómplice sabiendo que está comprando una entrada para algo que no es real y empieza a jugar con los que estamos en el escenario.
La obra también interpela sobre las nuevas masculinidades, ¿cómo opera esa dimensión en la escena?
Sí, interpela a la masculinidad, pone en escena un personaje extremo que se ve habitado por algo muy extremo a él y en una ciudad grande y un tipo muy expuesto y el qué dirán y qué decisiones tomarán y cómo también el ruido afuera puede afectar una decisión personal. Con todos estos tiempos que vivimos Creo que eso provoca también la interpelación y la cercanía, porque es una historia bien urbana, bien de ciudad.
Después de tantos personajes, ¿qué buscás actualmente a la hora de aceptar un nuevo desafío?
Después de tantos personajes, busco nuevos desafíos como bien decís que me exijan como actor poder conocer nuevos límites míos, intentar traspasarlos, tanto en lo vocal, en lo físico. en lo emocional, en la responsabilidad que uno tiene no sólo en escena sino con los mensajes que trata en escena.

¿Qué significa para vos salir de Buenos Aires y llevar una obra a otras ciudades?
¿Qué significa para mí salir de Buenos Aires? Primero un agradecimiento enorme que teatros de todo el país y de otros países me reciban y esos públicos. Para mí es una alegría, me gusta ser un actor de la legua, me gusta conectar no solo con los públicos sino con los teatristas de cada lugar y completar la experiencia. Yo termino la función, me cambio lo más rápido posible, salgo al hall a que me cuenten qué vieron, qué les pasó, a darnos un abrazo. Es fundamental la tarea y es muy beneficiosa para mí.
¿Qué te gustaría que se lleve el público después de ver la obra?
Me gustaría que más allá de conocer una historia, la historia de Juan Valero, este… se lleve la sensación de una experiencia vivida. Creo que es eso. El teatro que intento hacer es el de generar experiencias con… y para el espectador, y después preguntas y respuestas, y sobre todo, y como más ambicioso, que tengan más ganas de ver teatro.